Moda, identidad y autoestima. Entrevista a Maite Rico, coach personal y de negocios

Por Susana Lladó

 

Maite Rico es una experta en autoestima y motivación, dos frentes en los que ella misma luchó y de cuya batalla salió victoriosa. Desde hace años se dedica, como coach personal y de negocios, a ayudar a sus clientes a descubrir quiénes son, qué quieren y para qué lo quieren, y a acompañarlos en el proceso de conseguir sus objetivos una vez han clarificado y definido estas tres cuestiones.

 

Cuando conectas con tu esencia, con tu verdadera personalidad, descubres quién eres, y también descubres cómo quieres vestirte realmente, cómo quieres mostrarte y relacionarte con el mundo.


 

Maite Rico coach de la tienda de ropa El Maniqui Vintage

 

Los miedos, las inseguridades, las relaciones de dependencia, la baja autoestima, etc., son limitaciones que interfieren en nuestra libertad y en nuestra capacidad para tomar decisiones, y nos influyen incluso en nuestra forma de vestir porque ésta es un reflejo de cómo nos sentimos. Por este motivo, Maite ha empezado a colaborar con la tienda de ropa El Maniquí Vintage para ayudar a las clientas a resolver esos aspectos de la personalidad que les impiden sentirse satisfechas consigo mismas; un trabajo interno que completa Silvia Moyano, en el aspecto externo, como personal shopper o asesora de estilo. ¡Queremos que te sientas bien por dentro y por fuera!

 

Pregunta. ¿Nos vestimos para nosotros mismos y para salir al mundo?

 

Maite Rico. Somos seres sociales: vivimos compartiendo y convivimos los unos con los otros. Vestirse es una norma, una construcción cultural. Está claro que nos vestimos para gustar, pero también de acuerdo a determinados protocolos acordes al contexto social. Así lo hemos aprendido, así lo entendemos.

 

¿El vestir es una forma no verbal de intentar expresar quiénes somos y de que nos acepten en nuestros círculos sociales y profesionales?

 

Una persona que se siente razonablemente segura de sí misma se viste cómoda, adaptándose a las diferentes situaciones de una manera natural, sin esfuerzos; comprendiendo y aceptando los protocolos con criterio propio.


 

M.R. Rotundamente, sí. Además, te parecerá curioso, pero la imagen, lo que vemos, nos da más información de la que te puedas llegar a imaginar. Si tienes una reunión con 50 ejecutivos hombres, siendo mujer, lo mejor que puedes hacer es ser discreta: evitar el escote y, si llevas falda, mucho mejor. Luces así una parte femenina tan sugerente para el sexo masculino, pero no muestras fragilidad sino respeto ante las miradas impetuosas de algunos.

 

¿Nos vestimos siempre como quisiéramos? ¿Qué nos lo impide si no es así?

 

M.R. Qué va, para nada. ¿Cuántas veces te ha apetecido colocarte unos jeans y unas botas para ir a un evento importante y has acabado con un vestido de coctel y tacones de aguja? Sería estupendo que pudiésemos elegir sin miedo a ser juzgados. Soy partidaria de no imponer y saltarme las reglas, es mucho más divertido. Se puede elegir un estilo propio, saltarse las reglas dentro de un orden. La moda vintage, en cierto modo, puede ayudarnos a encontrar ese punto medio entre lo que quiero y lo que me imponen. El hecho de poder llevar un bolso de los años 50 integrado en el concepto de moda actual puede ser muy interesante y te aporta el valor de innovar dentro de un protocolo establecido.

 

¿Qué relación hay entre la personalidad, la identidad, la autoestima, la seguridad y la moda?

 

M.R. Una persona segura de sí misma mantiene su autoestima equilibrada. Se acepta y acepta a los demás. La identidad y los valores son firmes, están definidos. La personalidad es el reflejo de nuestras emociones, de cómo pensamos y cómo actuamos. Si la moda es el reflejo de una cultura, de una manera de hacer y sentir, entonces será el reflejo de nuestra identidad.

 

¿Qué ocurre cuando alguien no está conforme consigo mismo? ¿Cómo se manifiesta en su forma de vestir?

 

M.R. Yo puedo ir con traje y no sentirme bien conmigo misma, o al contrario. El sentimiento es lo que cuenta. ¿Qué te está pasando que detestas el traje que llevas? ¿Qué te hace sentir mal, el traje o tu trabajo? ¿el traje o tus amigos? ¿el traje o tu familia y lo que piensan de ti cuando no lo llevas?

No nos podemos quedar en lo superficial. Cuando una persona no se siente conforme con quién es, la ropa es lo de menos. Posiblemente, sea la causa que provoca el resultado, o viceversa. En ambos casos tendremos que indagar y solucionarlo.

 

Quererse a una misma no es una tarea fácil. Las personas con baja autoestima no se aprecian ni se valoran y no se sienten merecedoras del amor y el respeto de los demás. Cuando uno se acepta, empieza a avanzar.


 

Cuando nuestra personalidad no se corresponde con nuestra forma de vestir, ¿Qué puede estar sucediendo?

 

M.R. Resignación. Esta palabra es muy cruel, pero viene siendo la actitud más común entre las personas con baja autoestima. Resignarse significa aguantar en contra de la propia voluntad. Es el estado más denigrante, es humillación.

 

¿Cómo se viste una persona que se siente razonablemente segura de sí misma?

 

M.R. Cómoda. Adaptándose a las diferentes situaciones de una manera natural, sin esfuerzos. Comprendiendo y aceptando los protocolos con criterio propio.

 

¿De qué depende que nuestra personalidad se corresponda con nuestra forma de vestir?

 

Al romper barreras, comenzamos a ser más independientes y, en consecuencia, más libres y felices. Es terapéutico.


 

M.R. De encontrar el punto de equilibrio entre quién soy, lo que hago y cómo vivo. Ser + hacer = tener.

 

¿Qué significa esta fórmula?

 

M.R. El ser es la persona que soy, el hacer es mi actitud y el tener es lo que obtengo. El resultado de lo que soy y lo que hago es lo que obtengo en la vida, en todos su ámbitos.

 

¿La moda puede ayudarnos a construir nuestra identidad y a mejorar la autoestima?

 

M.R. La moda puede ayudarnos a identificarnos con otras personas con gustos similares a los nuestros, afines a cómo pensamos, actuamos y sentimos. La manera de vestirse es también un medio para disfrutar de nosotros mismos y compartirlo con los demás. Vestirse a la moda o no, en definitiva, es mirarse al espejo y gustarse. No importa si llevas tatoos, gorras o pamelas, una minifalda o un pantalón de campana. Lo que importa es cómo te sientes cuando lo llevas puesto.

 

Hay mujeres que cumplen todos los cánones de belleza y, sin embargo, se sienten inseguras, lo que se refleja en su aspecto, y viceversa. ¿De qué depende la seguridad en uno mismo?

 

M.R. Cada persona es un mundo, una historia de vida diferente. Quererse a una misma no es una tarea fácil. Las personas con baja autoestima no se aprecian ni se valoran y no se sienten merecedoras del amor y el respeto de los demás. Trabajando las causas que han generado esta inseguridad podemos conseguir que la persona reconozca sus propios sentimientos y emociones. Cuando uno se acepta, empieza a avanzar.

 

Vestirse con ropa vintage implica sentirse lo suficientemente libre como para poder combinar la moda de temporada con la de décadas pasadas creando un estilo propio, ¿Estarías de acuerdo con esta idea?

 

M.R. Si el valor de la libertad se entiende como la capacidad de decidir y escoger, sí. Si quiero llevar ropa vintage más alla de lo que los demás piensen porque me identifico con este estilo y me siento cómoda, ¿por qué no voy a hacerlo? Aunque puede haber un obstáculo, y es que a las personas con la autoestima baja les cuesta expresarse libremente, tienen demasiado en cuenta a los demás. Como terapeuta y coach, yo les incitaría a romper barreras y normas porque, al hacerlo, comenzamos a ser más independientes y, en consecuencia, más libres y felices. Es terapéutico. Por ejemplo, si a una persona le encanta la moda vintage, pero en su entorno le han hecho creer que vestirse con este tipo de ropa es ir de “tirada”, en su proceso de desarrollo, la animaría a incorporar a su vestuario este tipo de prendas y accesorios. Cuando tomamos acción e introducimos cambios, también se producen cambios en nuestro entorno.

 

Cuando tomamos acción e introducimos cambios, también se producen cambios en nuestro entorno.


 

Con Silvia Moyano realizamos un proceso de coaching en paralelo. Trabajamos con las clientas por dentro y por fuera, simultáneamente. Lo más sorprendente es ver el resultado: personas que comenzaron el proceso tristes, desganadas y sin actitud, ahora son personas seguras de sí mismas.


 

¿Cómo puede ayudarnos un coach a que nuestra manera de vestir sea verdaderamente un reflejo de nuestra personalidad y a utilizar la moda como una herramienta para mejorar la autoestima?

 

M.R. Un proceso de coaching y/o terapia comienza por las emociones. Trabajamos la identidad de la persona reforzando los valores y la integridad. Al acompañar al cliente en su proceso de desarrollo personal, inmediatamente la persona siente una necesidad de cambio, de transformación. Vestirse, en este caso, significa mirarse al espejo, gustarse, amarse por dentro y por fuera. El aspecto físico es fundamental para relacionarnos con otras personas, nos ayuda a conectar con el instinto más natural que tenemos.

 

¿A qué te refieres con esto último?

 

M.R. Cuando conectas con tu esencia, con tu verdadera personalidad, descubres quién eres, y también descubres cómo quieres vestirte realmente, cómo quieres mostrarte y relacionarte con el mundo. Es fundamental apartar las influencias externas, aprender a mirarse sin condicionamientos sociales, encontrar el propio yo en el que uno verdaderamente se reconozca porque responde a cómo se siente. Entonces uno se viste desde lo que es, no desde lo que ha pretendido ser hasta entonces.

 

¿Cómo se lleva a cabo este trabajo con el coach?

 

M.R. El primer paso consiste en detectar el estado actual de la persona, qué le pasa, cómo se siente, qué problemas tiene, qué quiere cambiar o mejorar. A partir de ahí, comienza un proceso de transformación. La labor de Silvia es fundamental, porque realizamos un proceso con la persona en paralelo. Trabajamos por dentro y por fuera simultáneamente. Lo más sorprendente es ver el resultado, personas que comenzaron el proceso tristes, desganadas, sin actitud, ahora son personas seguras de sí mismas. La belleza, entonces, ya no es algo externo que persiguen (rasgos físicos o vestuario) si no lo que transmiten, el resultado de sentirse satisfechas y felices.

 

Para las sesiones de coaching y asesoramiento de estilo podéis poneros en contacto con Maite Rico llamando al teléfono 648 86 47 92 o con Silvia Moyano llamando al 619 95 13 83.

2 Comentarios

  • mayte siller

    25.02.2015 at 10:56 Responder

    Me ha encantado esta entrevista, muy enriquecedora y abriendo la mente para hacerte pensar…Es una alianza genial…!!! Felicidades….

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